Opinión

Compensación a empresas de gas, otra medida contra la producción

Por Pedro Wasiejko (*)

La decisión del gobierno de compensar a las empresas de gas a través de la aplicación de un ajuste retroactivo tiene un impacto no solo en el presupuesto familiar sino también para los comercios, empresas e industrias. Además, se suma a un 1700% de incremento de las tarifas de este servicio aplicado desde el 2015. Se trata de un aumento del costo fijo que se ve también afectado por la reducción de la actividad económica.

Respecto al salario, la incidencia del gas era de un 1% en los ingresos de los trabajadores registrados. Hoy, el impacto no es menor al 10% y, si sumamos además el incremento en el transporte, la electricidad, el agua, se destinan al pago de los servicios alrededor del 25% de los ingresos. Si se tiene en cuenta que el nivel de inflación interanual este año será del 45% y las paritarias en promedio rondan alrededor del 25% para los privados y menos del 20% para el sector publico, la caída del poder adquisitivo de los trabajadores afecta no sólo la calidad de vida de la clase obrera sino también, y en forma directa, al mercado interno.

Además del aumento de los costos fijos, el deterioro cotidiano de los trabajadores lleva a una caída de ventas que se traduce en suspensiones y despidos por parte de las empresas. Si a esto se suma la política del Banco Central de incremento de la tasa de referencia al 74%, el modelo productivo hoy en el país es insostenible.

La dolarización de las tarifas es una decisión política del gobierno actual que tiene como único objetivo beneficiar a las empresas concesionarias y no tiene en cuenta el interés de los consumidores, y mucho menos del país. Los costos son clave para el desarrollo de un modelo basado en la productividad y en la calidad.

En Estados Unidos, el nivel de productividad industrial creció desde el 2005 al 2012, generando una reducción de costos de producción por encima del 35% promedio en ese periodo. Este crecimiento se basó en la extracción del gas no convencional. Si bien el valor a nivel internacional era de 16 dólares el millón de BTU colocado en puerto, lo vendían dentro del país a 4,7 dólares en base a los costos de la producción y la rentabilidad lógica. Se trató de un modelo que buscó el desarrollo del modelo productivo.

Esto es contrario a lo que sucede en Argentina, donde incluso el gobierno de Mauricio Macri subsidia al grupo Techint en Vaca Muerta, una corporación que provee el gas a un valor muy superior al costo de extracción, dándole a la empresa una rentabilidad excepcional.

Los empresarios y productores deben reaccionar con mucha energía porque esto va a llevar a que se cierren plantas y comercios. Estos costos hacen insostenible el manejo de cualquier actividad económica. Y los consumidores también deben reaccionar porque estas decisiones políticas afectan el bolsillo de una manera muy significativa.

Los trabajadores vamos a reclamar la reapertura de paritarias aunque hoy difícilmente lleguen a compensar el incremento de la incidencia de los servicios en los ingresos. Porque tenemos que sumar, además, la pérdida promedio desde el inicio del gobierno actual de alrededor del 15 %, la que implicaría la diferencias entre las paritaria logradas o a lograr y la inflación del 45 %, y el traspaso al salario del costo de los servicios como transporte y energía.

(*) Secretario general de la Fetia (Federación de Trabajadores de la Energía, los Servicios y la Industria de Argentina).

Compartir en:
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *