La Primera

Los judiciales de San Isidro repudian el golpe de Estado y la violenta represión en Bolivia

La Asociación Judicial Bonaerense (AJB) Regional San Isidro se pronunció contra el golpe de Estado en la hermana república de Bolivia. Ante la grave situación institucional que padece la nación andina, la entidad que nuclea a los trabajadores de los tribunales, los juzgados y las delegaciones judiciales emitió un duro comunicado en el que reclama la vuelta de la democracia y repudia la represión de la que son víctimas los ciudadanos bolivianos.

El secretario general de la seccional, Pedro Monasterio, indicó: “Nos duele Bolivia y la ruptura democrática por eso nos movilizamos el lunes a Plaza de Mayo y sentamos posición para denunciar el golpe de estado y la violación a los derechos humanos”.

A continuación, el documento completo:

La AJB San Isidro estuvo presente este lunes en la marcha convocada por la CTA en repudio del golpe de Estado en Bolivia contra Evo Morales. Su masividad fue una clara demostración del espíritu democrático del pueblo argentino, evidenciando así que no está dispuesto a aceptar el regreso a nuestra América de ningún tipo de golpe militar.

El golpe de Estado en Bolivia se perpetró con el acuartelamiento de las fuerzas policiales y grupos de choque paramilitarizados que llevaron adelante tanto la persecución política como el secuestro de familiares y amenazas de muerte a miembros del gobierno, sindicalistas, movimientos indígenas y demás referentes políticos, tomando las calles violentamente con el total beneplácito de la estructura de seguridad del Estado.

Es en dicho contexto y ante la presión de las fuerzas militares convertidas en oposición que Evo Morales renuncia a la Presidencia a fin de evitar un mayor derramamiento de sangre del pueblo boliviano.

A diferencia de la trágica jornada de diciembre del 2001 en la Argentina, o de la feroz represión que está sufriendo el pueblo chileno del otro lado de la cordillera, en el caso de Bolivia no estamos ante un reclamo de los sectores populares, carentes de armas y entrenamiento, que deben poner su cuerpo (y hasta su vida) para hacer valer su voz.

No importa el color o preferencia del partido gobernante, es inaceptable que las Fferzas Armadas y de seguridad -las únicas con el monopolio de la violencia y la legitimación para ejercerla- fuercen a renunciar a un presidente elegido democráticamente.

Las reminiscencias al pasado más oscuro de nuestra región son muy burdas como para ignorarlas. Asimismo, este golpe consigue concretarse con la convergencia del poder económico, sectores eclesiásticos reaccionarios, las fuerzas militares y de seguridad junto a sectores racistas, quienes en detrimento del Estado plurinacional, llevaron adelante una restauración conservadora Biblia en mano.

Como todo golpe en nuestro continente, el rol de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos siempre acecha en las sombras, dejando entrever un nuevo Plan Cóndor para disciplinar a los pueblos de Latinoamérica y privilegiar a la clase dominante. Al momento de escribir esta nota se sabe, a pesar del cerco de silencio y desinformación, que más de veinte compañeros bolivianos murieron en defensa de su democracia.

No podemos obviar que durante el gobierno de Evo Morales la totalidad del pueblo pudo participar en el Estado y llevar adelante su interés nacional tomando medidas que lograron un crecimiento económico sostenido que llevo a reducir notablemente la pobreza, el desempleo y la desigualdad. No podemos divorciar estas victorias de la existencia de un régimen democrático pleno. Porque la democracia es el derecho que garantiza el pleno goce de los demás derechos. Cuando la institucionalidad se rompe al orden del grito castrense, cuando la participación popular cae bajo la bota militar y la única opinión valida es la que imponen las Fuerzas Armadas y de Seguridad, entonces, todos los derechos dejan de garantizarse.

Como sindicato, esta situación nos conmueve y preocupa en partes iguales. Nosotros somos los encargados de garantizar los derechos de los judiciales y llevar adelante el reclamo paritario, sabemos que dichas luchas solo son posibles en el marco de un sistema democrático, que en el caso de Bolivia fue destruido a fuerza de gas lacrimógeno, balas de gomas, persecución y muerte.

Brindamos nuestra solidaridad y apoyo a nuestros hermanos bolivianos, así como a los sindicatos y demás organizaciones populares que defienden los derechos de los bolivianos en esta hora donde todo el marco legal para hacerlo está en jaque.

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