Opinión

Las consecuencias positivas de la “carpa” en el Obelisco, según la CICOP

Por la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud (CICOP)

Luego de la histórica jornada del 13 de julio en el Obelisco, el gobierno se vio obligado a acusar recibo del conflicto persistente con los profesionales de la salud. En principio, esbozó algunas señales de modificación de la postura sostenida hasta ahora que podría permitir la generación de condiciones para intentar avanzar en resoluciones que tiendan a abordar nuestros reclamos laborales y morigerar la grave crisis existente en el área.

Más allá de que las conversaciones no han pasado de intercambios informales, el involucramiento de los niveles de conducción del gobierno implicaría una mecánica diferente a la de los diálogos previos. El fracaso en las políticas sanitarias durante estos 19 meses de gestión se expresó fuertemente en la salida de la exministra Zulma Ortiz, dando cuenta de la agudeza de la situación y de la falta de capacidad y de la voluntad política necesaria para mejorar las condiciones del sistema.

En los intercambios mantenidos con las autoridades de Trabajo y Economía, asoma la idea de que los acuerdos alcanzados con el resto de los sectores estatales debieran pautar las discusiones de las paritarias aún abiertas. Nuestra postura ha sido muy clara respecto a que, en nuestra situación, hay que poner en el centro la cuestión sanitaria, que implica mejorar las condiciones de los trabajadores repercutiendo de un modo directo sobre la calidad de atención de salud de la población. En muchas oportunidades, la vida de las personas está en juego.

Una negociación en curso

En las conversaciones en curso, en relación a lo salarial, instamos a mejorar sustancialmente la última propuesta para cerrar 2016 (alcanzaba el 37% final) y a intentar elevar los valores para el año 2017 por encima del acuerdo docente, proponiendo para ello mecanismos como recategorización e incremento en las bonificaciones remunerativas vigentes. A la vez, insistimos en que no debieran proponerse pagos más allá del tiempo actual, en tanto ya han transcurrido siete meses del año y la inflación persiste por encima de las proyecciones oficiales, afectando nuestros ingresos genuinos mes a mes.

La otra temática principal en el actual conflicto tiene que ver con el flagrante incumplimiento paritario de pases a planta de los becarios. Luego de nueve meses de aquel acuerdo, sólo 35 profesionales cuentan con su designación interina mientras un sinnúmero de argumentaciones pueriles no logran esconder tamaña falta. El compromiso asumido por los funcionarios respecto al tema tendrá que plasmarse en una definición que resuelva de un modo concreto la situación de los compañeros y garantice su acceso a la interinización comprometida.

El resto de las problemáticas pendientes de resolución son igualmente importantes. La implementación definitiva del decreto de desgaste laboral sin cargos deudores siderales, el abordaje de las condiciones laborales de los residentes con el consenso de su reglamentación, la convocatoria a mesas técnicas para discutir Recursos Humanos, Infraestructura y Violencia, son, entre otras, necesidades imperiosas que deben ser debatidas con las organizaciones de trabajadores del área en forma perentoria.

Lo que viene

Los tiempos se acortan y las definiciones se tornan indispensables. El proceso electoral juega su papel aunque, lamentablemente, una vez más brillan por su ausencia las graves deficiencias de los sistemas de Salud entre las discusiones de los candidatos principales. Salvo honrosas excepciones, persiste de un modo llamativo un silencio abrumador respecto a propuestas de mejoras para el área.

El gobierno encabeza esa postura, lo que se manifiesta en las demoras padecidas y en las tremendas condiciones en las que se atiende la salud pública en nuestro país. Como parte de su decisión política de ajuste sobre los sectores medios y bajos, así como de respuestas rápidas para quienes cuentan con mejores recursos, la salud sigue padeciendo presupuestos miserables y una preponderancia mínima.

En este contexto, seremos los trabajadores, junto a la población que asiste a diario a hospitales y centros de salud públicos, quienes seguiremos bregando por el derecho a la salud. CICOP seguirá estando en la primera línea de esa disputa, sosteniendo sus reclamos históricos y promoviendo decisiones distintas de quienes nos gobiernan. En esta etapa, continuamos en alerta y movilización mientras instamos a que el gobierno formule una propuesta formal que pueda ser debatida en el seno del gremio.

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