Opinión

“Es vital reestructurar el sistema sindical desde su interior”

Por Jonatan Boyer (*)

Con el transcurrir de los años, las luchas del movimiento obrero se han complejizado y profundizado en forma exponencial y un sector importante de la clase trabajadora ha perdido la confianza que debería tener en sus representantes sindicales, muchas veces por culpa de estos mismos.

Desde ya, existen causas exógenas y causas endógenas. Sin embargo, cuando las causas son endógenas, que generalmente se atribuyen a intereses subjetivos, retrotraer dicha situación se torna más difícil. Ello conspira necesariamente con el ideal de la clase obrera de sentirse representada por su asociación sindical.

Estas conductas, que durante el último tiempo han llevado a cabo distintas asociaciones sindicales, terminan por desproteger a quienes por mandato debe representar y por disuadir la construcción autentica del sujeto colectivo.

Como no puede ser de otra forma, estos vicios se reproducen en la estructura, no solo en sus segmentos de coordinación sino principalmente en sus bases, allí donde reside genuinamente el motor del proletariado. Desde ya, el estado de larvedad coadyuva a profundizar los vicios de la estructura.

Es vital entonces reestructurar el sistema sindical desde su interior y, principalmente, en sus bases. Las bases de las asociaciones sindicales, debidamente coordinadas al efecto, son el nexo necesario entre la dirigencia y los trabajadores. Para ser más claro, es la guardia de un nosocomio, la sala de primeros auxilios.

Al encontrarse viciada la estructura por intereses subjetivos, asociados muchas veces a injerencias ajenas a la asociación, permeabilizando intereses externos, se impide e inhabilita la formación sindical que requieren los trabajadores. Se distorsiona a través de dicha herramienta (la base) la democracia sindical.

Para ser más claro, en numerosas oportunidades el delegado de planta, quien fuera -entendemos- elegido por sus compañeros de trabajo para representarlos, no atiende debidamente a los reclamos que estos formulan a fin de ejercer los derechos en su representación. En otras ocasiones, tampoco los traslada. Tampoco los forma para que participen en forma activa.

Al no rendir cuentas en debida forma para con los reclamos que sus compañeros de trabajo, comienza a crearse un escenario de desconfianza. Esa desconfianza trae dos efectos intrínsecamente relacionados entre sí: el deseo de los trabajadores de contar con otro representante; y la reacción del delegado de mantener su condición a como dé lugar; inclusive cometiendo ilicitudes con anuencia de mandos superiores y/o la propia patronal para mantener su posición. En el caso de la patronal es peor porque se ejecutan puertas adentro conductas antisindicales, participando en el despido de personas que no se ajusten al régimen.

Por consiguiente, tal proceder echa por tierra la participación plena de los trabajadores en la vida de la asociación y por ende de la democracia sindical. Un ejemplo claro ocurre, llamativamente, con los Comités Mixtos de Salud, Higiene y Seguridad en el Empleo creados por ley 14.408. Prácticamente, ninguno está constituido e inscripto. La salud y seguridad del trabajador no pareciera ser importante para algunos sindicatos.

Por obvias razones, los empleadores se ven favorecidos a partir de la inacción de las asociaciones sindicales, quienes terminan siendo cómplices para obstaculizar el reconocimiento de los derechos de sus representados.

Por su parte, el trabajador ya despojado de quien lo represente termina iniciando una acción en sede judicial. Pareciera que ello es suficiente, pero no es así. Habiendo contado con herramientas legales oportunamente, las mismas devienen abstractas por haberse consumado el daño en su salud. Y para la empresa, por consiguiente, ya no es un trabajador útil. Entonces, el miedo supera cualquier aspiración que tenga el trabajador a que se reconozcan debidamente sus derechos.

Estos vicios facilitan al sistema neoliberal controlar y adoctrinar a las masas, las cuales pierden cohesión para la conformación del sujeto colectivo. Sumado a la demanda de trabajo, a causa de políticas flexibilizadoras, el sujeto colectivo se convierte en masa disponible, dejando ser parte a aquel que esté dispuesto abandonar su conciencia de clase a favor del sistema al mejor postor.

Es en este escenario donde el Observatorio de Derechos Laborales de Pilar (ODLP) tiene como objetivo transformar la realidad abyecta, cumpliendo dos roles centrales: desarrollar la capacitación y formación sindical de la clase trabajadora, y como organismo asesor y consultivo.

En su rol consultivo, emitirá dictámenes, informes, publicaciones e investigaciones dirigidas, no solo a personas, sino también a entes públicos y/o privados, ya sea a nivel nacional e internacional. La enumeración, si bien es solo enunciativa, también abarca organismos del Estado, sea ejecutivo, legislativo o judicial.

*Abogado laboralista del ODLP.

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