Entrevistas

El secretario general de los Municipales de Merlo aspira a un unicato para conducir la CGT

Durante una charla con La Primera, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Merlo (STMM), Víctor “Gallego” González, se refirió a distintos temas que tienen que ver con el conflictivo panorama que enfrentan los trabajadores.

Reforma previsional, tributaria y la laboral que se avecina, como así también la postura de la CGT frente a la sombría actualidad del movimiento obrero, fueron algunas de las cuestiones sobre las que el sindicalista dejó sus consideraciones.

-¿Cómo ve a la sociedad después de la aprobación de la reforma previsional?
-Este es un proceso neoliberal que pretende tener a la sociedad al servicio del capital. La reforma previsional lo único que hace esa ahorrarle guita al Estado de la propia caja de jubilaciones. Evidentemente, ese ahorro irá a pagar los intereses de la deuda externa y con esto reducir el déficit fiscal, sumiendo más gente a la pobreza.

-Y a eso se le suma la reforma tributaria…
-Es exactamente lo mismo y creo que la clase política en general se aleja del pueblo con este tipo de medidas. No creo que sea un problema solo del gobierno actual, me parece que acá han tenido gente que supuestamente es opositora, como algunos gobernadores peronistas, diputados peronistas, senadores peronistas, o al menos que dicen serlo, que acompañaron. Porque si yo voto este tipo de leyes, si yo atento contra los principios doctrinarios del peronismo, empiezo a dudar de que sean peronistas, uno no puede declamar una cosa y en la práctica hacer otra.

-En el arranque de 2018 se viene la reforma laboral, ¿qué posición cree que va a adoptar la CGT?
-A veces escucho hablar de que la CGT traiciona y en algunos casos lo escuché por parte de algunos compañeros trabajadores. La CGT es la Confederación General del Trabajo, es un ente súper estructural y un mosaico de intereses distintos, intereses sectoriales distintos, intereses personales distintos. Hasta ahora, se ha mantenido unida, una unidad que en la práctica concreta no es tal porque la movilización que se dio la otra semana fue una movilización que se iba a hacer con la CGT como institución orgánica, con la conducción tripartita o sin la conducción tripartita. Porque lo gremios ya habían decidido moverse, las CGT regionales ya habían decidido moverse, y también sectores y agrupaciones como la Corriente Federal de Trabajadores a la cual yo no pertenezco pero es una corriente importante en el movimiento obrero.

-¿Es decir que se va hacia una fractura de la CGT?
-Frente a esta situación de reforma, no sé si esta unidad formal se va a mantener o, como ha sucedido históricamente en el movimiento obrero, tendremos más de una CGT. Esto también es una realidad porque desde que se conformó, allá por el año 1946-1948, se dividió muchas veces, lamentablemente, pero es una realidad. Porque si tenés un sector del movimiento obrero que no defiende los intereses de los trabajadores y los traiciona, vas a tener otro sector del movimiento obrero que no tiene esta idea de entrega; así es lógico que la CGT no mantenga la unidad. Yo espero que sí, pero que sea una unidad de acción, una unidad ideológica y no una unidad formal, porque de ser así no va a tener ningún sentido.

¿Qué pasaría si la CGT no se pone a la altura de las demandas de los trabajadores?
-Me parece que tendríamos que marchar a un unicato. Creo que hay que buscar a un compañero, a un dirigente sindical que pueda aglutinar, que pueda dirigir la Confederación General del Trabajo; me parece que el trinomio cumplió a mi entender un ciclo, un ciclo complicado también de conducir, no le cargaría todas las tintas a los tres compañeros que conducen porque en definitiva el tema está en qué es lo que hay detrás de ellos. Me parece que si hay una unidad va a marchar rápidamente a una sola conducción, con un solo secretario general.

-¿Quién le parece que podría estar en condiciones de conducir ese unicato?
-Cuando yo era chico, hace muchos años, había un dirigente como Lorenzo Miguel, era un hombre al que se lo escuchaba desde todos los sectores, se acordó de un delegado general de Villa Constitución que era José Ignacio Rucci y terminó siendo secretario general de la CGT, teniendo un papel fundamental en la vuelta de Perón y en la defensa del movimiento obrero. Y en otra oportunidad, se llamó Saúl Ubaldini, que era de un sindicato chico, que no era secretario general tampoco de su gremio y que también jugó un rol fundamental. Yo no veo hoy una figura que tenga esas características.

¿Qué deben hacer los trabajadores y los dirigentes sindicales para tratar de revertir esta situación?
-Primero, tener planes alternativos. Me parece que el movimiento obrero no tiene solo que oponerse, tiene que proponer ideas. Porque querer separar lo sindical de lo político es una mentira dialéctica, no existe eso, me parece que el movimiento obrero tiene que tener un proyecto político y oponerse con proyectos, con criterio, con profundidad, con estudio. Lo otro que hay que hacer es movilizarse, ganar la calle, estar continuamente cerca de los trabajadores, construyendo permanentemente políticas en favor de la clase trabajadora.

Compartir en:
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *