Opinión

El gobierno golpista de Temer entierra el derecho laboral en Brasil

Por Hernán Martínez (*)

El Senado de Brasil aprobó la reforma laboral cuestionada por los sindicatos, la Iglesia y la OIT. El proyecto, apadrinado por los partidos de Temer y Cardoso, fue redactado con la venia de la Confederación Nacional de la Industria, la Confederación Nacional de Agricultura y la Federación Brasileña de Bancos.

Con la reciente reforma votada en el Congreso de Brasil fue enterrada la Consolidación de la Leyes del Trabajo (CLT), sancionada en 1943 por el presidente Getulio Vargas, un conjunto de normas que permitieron superar los vínculos pre-modernos que dominaban las relaciones entre capital y trabajo en ese país.

Esta regresión al Brasil de los regímenes de semi-servidumbre laboral anteriores a Vargas, ya es ley a pesar de la resistencia de sindicatos y fuerzas progresistas.

Los puntos principales de la reforma, aunque no los únicos, se pueden resumir en los siguientes:

•Las convenciones y acuerdos colectivos en las empresas prevalecerán sobre las disposiciones legales en temas como el parcelamiento de las vacaciones hasta en tres veces o la duración de las pausas laborales en la jornada.

•Quedan fuera del área de negociación colectiva asuntos como el salario mínimo, el aguinaldo o los aportes a un fondo de garantía que el empleado recupera en caso de despido (FGTS), así como la licencia de maternidad de 120 días, la prima de 50% por las horas suplementarias y las normas de seguridad.

•Se abre la posibilidad de una jornada de 12 horas de trabajo, con 36 horas ininterrumpidas de descanso.

•Una de las medidas más polémicas, es que se permitirá pagar salarios sobre una base horaria o diaria, pero ya no mensual. El empleador convocará al empleado con un mínimo de tres días de antelación y le informará cuál será la jornada de trabajo. Fuera de ese periodo, el trabajador no estará a disposición de esa empresa.

•La ley crea la figura del trabajador autónomo exclusivo, que podrá prestar servicios a un único empleador pero sin vínculo laboral permanente, liquidando la relación de dependencia laboral; podrá ser por “mutuo acuerdo” entre empleador y empleado, ya sin necesidad de validación sindical.

•Dejará de ser obligatorio el aporte sindical (equivalente a un día de trabajo por año). En adelante, esa contribución será opcional.

•La nueva ley determina el apartamiento de mujeres embarazadas o con niños lactantes de trabajos considerados insalubres en grado máximo. En trabajos insalubres en grado medio o mínimo, la mujer deberá presentar un certificado médico que permita su presencia en esos lugares.

En definitiva: flexibilización de contratos, des-sindicalización, limitaciones al derecho laboral, des-financiación de los sindicatos… todo para reducir costos y maximizar ganancias, este es el futuro que ofrece la reforma laboral en el Brasil.

Al igual que en Argentina, las leyes que regulan el mercado de trabajo y el empleo en la actividad económica privada en Brasil trasladan, tarde o temprano, su dinámica de reforma flexible de las relaciones laborales al sector público, el cual se ofrece como última reserva de fuerza trabajo con relativa estabilidad y la cual debería ser flexibilizada y des-sindicalizada (en la inteligencia estratégica neoliberal), para quebrar la resistencia del trabajo a someterse a las demandas del capital y el tipo de Estado que debería corresponderle: pequeño, barato, inútil y descabezado.

En un contexto global de tecnologización de la producción y los servicios, que agranda la autonomía del capital con respecto al trabajo humano, la reforma se presenta como una avanzada en la liquidación del derecho y el contrato de trabajo colectivo e individual (relación de desiguales) y su sustitución a mediano plazo por las “relaciones comerciales” del trabajo, reguladas por contratos individuales y sometidos a las lógicas normativas de los códigos civiles y comerciales (relación entre iguales). Si este es el futuro, solo cabe parafrasear a Juan José Castelli: “Si ves al futuro dile que no venga”.

(*) Coordinador de Relaciones Internacionales de la Confederación de Trabajadores Municipales (CTM) de Argentina.

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